Juan
Duns Escoto fue un teólogo y filósofo escocés, creador de la escuela
escolástica llamada escotismo. Nació en Maxton, actual Reino Unido, 1266-Colonia,
actual Alemania, y falleció en Colonia, Alemania, el 8 de noviembre de 1308
Escoto
entró en la orden franciscana y estudió en las universidades de Oxford y París. Más tarde impartiría clases en ambos centros sobre las Sentencias, el manual teológico básico del teólogo italiano Pedro Lombardo. En 1303 se exilió de
París por negarse a apoyar a Felipe IV, rey de Francia, en su
disputa con el papa Bonifacio VIII sobre la los impuestos con que se gravaban las propiedades de la
Iglesia. Después de un breve exilio Duns Escoto volvió a París, donde enseñó
hasta 1307. A finales de ese año fue enviado a Colonia, donde dio clases hasta
su fallecimiento.
A
causa de su intrincado pero hábil método de análisis, en concreto en su defensa
de la doctrina de la Inmaculada Concepción (que el papa Pío IX definió como dogma de la Iglesia católica en 1854), se le conoce como Doctor Subtilis (en latín,
'doctor sutil').
-Quaestiones super Porphyrii Isagogem
-Quaestiones in librum Praedicamentorum
-Quaestiones in I et II librum
Perihermeneias
-Octo quaestiones in duos libros Perihermeneias
-Quaestiones in libros Elenchorum
-Quaestiones super libros De anima
-Quaestiones super libros Metaphysicorum Aristotelis
-Expositio super libros Metaphysicorum Aristotelis
-Ordinatio
-Collationes oxonienses et parisienses
-Reportatio parisiensis
-Quaestiones Quodlibetales
-De primo principio
-Theoremata
- En su
sistema de filosofía analizó con precisión los conceptos de causalidad y
posibilidad en un intento de establecer una prueba rigurosa de la existencia de
Dios, el ser primero e infinito.
- Mantenía que para conocer la verdad en toda
su amplitud y cumplir con el propio destino eterno no debe limitarse a hacer
uso de las intuiciones derivadas del conocimiento natural o la filosofía, sino
que también debe intentar conocer y aceptar la revelación divina.
- La
revelación complementa y perfecciona el conocimiento natural, y, en
consecuencia, no puede haber contradicción entre ellos.
- Para Duns Escoto, teología y filosofía son
disciplinas distintas y separadas; sin embargo, se complementan, porque la
teología recurre a la filosofía como una herramienta.
- Abordaba
la teología como una ciencia práctica, interesada en cuestiones teóricas sólo
en la medida en que éstas se plantean como fin el salvar almas a través de la
revelación.
- Argumentó
que mediante la fe una persona puede conocer con absoluta certeza que el alma
es incorruptible e inmortal.
- La
razón puede argumentar con verosimilitud la existencia de tales cualidades del
alma, pero no puede probar que existan con exactitud
- Duns Escoto
afirmaba que los universales no tienen una existencia separada de la mente
humana, sino que cada cosa separada o 'singular' posee una naturaleza distinta
hacia el exterior que comparte con otras cosas de la misma clase
- Evitaba una visión
arbitraria o voluntarista de los actos de Dios, aunque advertía al mismo tiempo
que la existencia actual de las cosas depende de una decisión libre tomada por
Dios, y sostenía que las obligaciones morales dependen de la voluntad de Dios.
- «haecceitas» («hecceidad») en el
sentido de diferencia individual. -Introdujo
en la lógica el concepto de «intentio» (intención),
- De «especie intelectible»,
contrapuso por primera vez la significación concreta (término suyo) a la
abstracta.
- Estableció, asimismo, la siguiente tesis, conocida de la lógica matemática
moderna: «De la falsedad se sigue lo que se quiera»; -distinguía en lógica dos
cuantificadores de generalidad: 1) todo («omnis» en el sentido de «cada»
–tomándolo todo consecutivamente; 2) cualquiera («unusquisque») en el sentido
de «tomemos lo que tomemos» (tipo más elevado de abstracción).
Dios es el primer ser y es el creador de lo existente; éste es el objeto de
estudio de la teología. Por otro lado el objeto propio de la metafísica es
el ser; así pues la metafísica no puede estudiar a Dios puesto que solo cuenta con el conocimiento sensible; con esta
afirmación, podemos concluir que no es
posible conocer la verdad absoluta limitándose a hacer uso de las
intuiciones procedidas del conocimiento natural o la filosofía sino, que es
necesario aceptar las revelaciones divinas ya que estas se integran
inhabilitando la contradicción entre las mismas. La razón y la ciencia solo nos dan una idea de lo que existe; sin
embargo; esto no es comprobable mientras que la revelación divina es un acto
hecho por Dios, éste creó el mundo a su voluntad por ende, conoce lo oculto y
las leyes morales, todo lo que existe y es bueno, es bueno porque Dios así lo
quiere y lo manda, éste nos da las herramientas y facultades necesarias para salvar nuestra alma a través de la revelación.
De igual modo, mediante la fe podemos conocer las virtudes del alma inmortal
mientras que la razón solo puede argumentarlo, Dios está por encima de todas
las ideas humanas, entonces el conocimiento
natural no es perfecto ya que no cuenta con la revelación divina que
complementa y perfecciona cada afirmación.